Abajo de esa gran apariencia se oculta un gran depredador, este ser puede ser como tú, como yo, puede que sea de lo más común, y así pasa desapercibido, este ser miente, se mimetiza, se autocontrola y espera pacientemente a su víctima, la cual abusa de la confianza y la máscara previamente mostrada abajo de esta piel.
Este ser es lo peor, esa mirada cuando ataca, esa mirada, !no tendré escapatoria¡¿sobreviviré?.
Esa mirada te minimiza, te paraliza y entonces sabes que ya moriste, y no precisamente porque te retire la vida, te borra el alma, la esencia se fue de ti, y queda solo el cuerpo como en piloto en automático, cual casa abandonada.
Así, cuídate, quiérete y recupérate, pues muchas batallas hay que seguir y muchas se ganarán, y serán bálsamo y analgésico al dolor.

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